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Antes de analizar el concepto de Coaching en Salud y Enfermera Coach, seguramente muchas personas os preguntéis acerca de su antecesor. Así que será en lo que nos centremos en este artículo. 

 

El Coaching se define como un proceso mediante el cual se acompaña a una o más personas a pasar de su estado actual a un estado deseado y alcanzable. Dicha meta es elegida por el/la coachee (persona que recibe el Coaching), así como las acciones que debe llevar a cabo para su consecución. 

 

LA METODOLOGÍA

Esto se consigue a través de un método propio y un amplio bagaje de herramientas. La principal es el uso de la pregunta, pero también se emplean distintas dinámicas, el seguimiento del plan de acción y otras muchas. A través de ellas, se consigue una movilización de las motivaciones y recursos internos del/la paciente que le llevan a desarrollar su máximo potencial, la mejor versión de sí mismos. 

El abordaje de las sesiones es integral. Es decir, se tienen en cuenta todas las dimensiones de la persona y el objetivo: psíquica, física, social, emocional…

Se trata de una forma de hacer que a menudo olvidamos, pues no aporta soluciones desde fuera, sino que ayuda a que cada persona las encuentre por sí misma. El paciente no aprende del coach (profesional del Coaching) sino de sí mismo con la ayuda del primero. Esto es posible porque el proceso de Coaching se sustenta en la confianza y el apoyo. Como afirma la Escuela Europea de Coaching (EEC), se construye una relación de sumo respeto entre las personas implicadas.

El/la profesional considera al coachee como plenamente capaz de resolver el problema y alcanzar su objetivo. Confia plenamente en que es él/ella quien alberga todas las respuestas en su interior. Esta actitud de confianza aporta una garantía al paciente que no siempre se da. Sin embargo, es el primer paso para el cambio: creer que es posible. En un proceso de Coaching, se da lugar a que se exterioricen esas respuestas internas gracias a la ausencia de juicio en la sesión. Así, la persona es capaz de sentirse aceptada y puede mostrarse como realmente es y sin filtros.  

Este enfoque característico se acompaña de una orientación marcada hacia el futuro. Solo se acude al pasado con la finalidad de aprender de los errores. De esta manera, se consigue que el paciente se centre en sus únicamente en sus posibilidades. También, se evitan los pensamientos rumiantes en torno a causas pasadas que solo restan energía y vitalidad. 

 

 ¿CÓMO SE APLICA?

En cuanto a la aplicación, un proceso de Coaching tiene una duración determinada. Ésta se establece al principio en función del reto por alcanzar. Normalmente, consta de entre 6 y 10 sesiones distribuidas en 6 meses aproximadamente. Al comienzo la frecuencia es mayor y se van espaciando hacia el final. Esto es así porque se persigue que el/la coachee gane progresivamente autonomía en su proceso. De esta manera, no se generan dependencias para con el/la profesional. La persona será independiente a la hora de resolver futuros problemas que se le presenten sin ayudas externas. Consiste más en ayudar a aprender que en enseñar.  

Además, la asistencia se puede brindar de forma presencial, telefónica o vía email. Y las sesiones pueden ser individuales o grupales. 

 

A modo de conclusión, la combinación de la filosofía coach y su metodología propia, llevan a que ésta sea una disciplina que haya demostrado ya en diversos estudios transformaciones eficaces y duraderas en el tiempo. También en el ámbito de la salud, tema que abordaremos en futuros artículos de este blog. 

 

Nos vemos pronto, 

Karen